El Índice de reproducción cromática (CRI o Ra) es una medida cuantitativa que valora la capacidad que tiene una fuente de luz de reproducir fielmente los colores de los objetos. Esto significa que el color de un objeto iluminado por la luz del sol es, por así de decirlo, el color “real”. Por lo tanto, una fuente de luz tendrá un mayor índice de reproducción cromática cuanto más se acerque a ese color original el color de un objeto iluminado por dicha fuente. Cuanto más cercano a 100 mayor fidelidad, cuanto más lejano más distorsión en la reproducción de colores.
El cambio de color de 14 colores estándar se calcula cuando un objeto se expone a una fuente de luz específica y luego se compara con un iluminante de referencia con la misma temperatura de color (para temperaturas de color de hasta 5000K se usa un radiador de Planck (cuerpo negro)* y para temperatura más altas la luz del día). El CRI para un par de fuentes de luz tan sólo se puede comparar si tienen la misma temperatura del color. Los primeros ocho colores no saturados (R1– R8) se utilizan para calcular el CRI general y los restantes 6 colores saturados (R9 hasta R14) proporcionan información adicional sobre las propiedades de reproducción cromática de la fuente de luz.
Hasta la aparición y el desarrollo de las lámparas LED, las lámparas con mayor reproducción cromática no se caracterizaban por su bajo consumo. La relación era proporcional: a mayor IRC mayor consumo, y a menor consumo menor IRC. La evolución de la iluminación LED ha dado la vuelta a esta concepción. Las luminarias LED tienen un índice de reproducción cromática, por lo general, superior a 80 y, además, un consumo de energía mínimo. Con un Ra inferior a 70 los colores no se aprecian claramente. Se utilizan en lugares en los que no es necesaria una reproducción cromática fiel. No se recomienda usar lámparas con un IRC menor de 80 para interiores en los que las personas trabajen o permanezcan durante largos periodos.

